La ley general General de Educación, Ley 115 de 1994, en su artículo 109 establece como propósito de la formación de educadores “formar un educador de la más alta calidad científica y ética, desarrollar la teoría y la práctica pedagógica como parte fundamental del saber del educador, fortalecer la investigación en el campo pedagógico y el saber específico; y preparar educadores a nivel de pregrado y postgrado para los diferentes niveles y formas de prestación del servicio educativo”.
Se define la práctica pedagógica como el conjunto de acciones, estrategias, métodos y enfoques que los educadores emplean para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje, los docentes no solo transmiten conocimientos, sino que también crean experiencias significativas, fomentan el desarrollo socioemocional, y promueven habilidades como la creatividad, la colaboración y el pensamiento crítico, el trayecto de estas prácticas pedagógicas se caracteriza por un cambio de perspectiva que pasa de una enseñanza centrada en la transmisión de conocimientos a un enfoque que prioriza el aprendizaje activo, la exploración y el juego, reconociendo a los niños como sujetos activos en su proceso de aprendizaje, en este trayecto se incluye los principios socioafectivos, donde el vínculo afectivo entre docente y niño se convierte en un aspecto central para fomentar un ambiente de confianza y respeto , la pedagogía de la primera infancia actual enfatiza la colaboración entre escuela, familia y comunidad, integrando elementos culturales y valores que fortalecen el sentido de pertenencia y enriquecen el aprendizaje. Las prácticas pedagógicas de hoy buscan no solo promover el desarrollo académico, sino también el emocional y social, asegurando una educación inclusiva y personalizada que respete el ritmo y la individualidad de cada niño. Así, el recorrido de estas prácticas refleja un compromiso constante con la formación integral de los niños y con el establecimiento de una base sólida para su desarrollo futuro.
OBJETIVO GENERAL
Al desarrollar prácticas de observación en la primera infancia que permitan identificar y comprender las necesidades, intereses, habilidades y etapas de desarrollo de los niños, facilitando la creación de ambientes de aprendizaje adaptados y efectivos, estas prácticas buscan ofrecer a los educadores herramientas para una observación del método reflexivo, que contribuya al diseño de estrategias pedagógicas personalizadas y al fortalecimiento de las competencias socioemocionales y cognitivas de cada niño, promoviendo una intervención educativa inclusiva y centrada en el bienestar integral de los niños.
OBJETIVOS ESPECIFICOS:
1. Descripción de conductas y patrones de juego de cada niño para identificar sus intereses y preferencias, facilitando la creación de actividades que fomenten el aprendizaje basado en sus motivaciones individuales.
2. Mirar y estudiar los niveles de desarrollo en habilidades motoras finas y gruesas de cada niño para adaptar el entorno educativo y las actividades según sus necesidades físicas y de coordinación.
3. Resaltar signos tempranos de dificultades en el desarrollo emocional o social mediante la observación de las interacciones del niño con sus pares, para intervenir oportunamente y promover un ambiente inclusivo y de apoyo.
4. las estrategias de autorregulación emocional que los niños emplean en situaciones de conflicto o frustración, proporcionando orientación y apoyo para fortalecer estas habilidades.
5. Investigar y observar los avances en el desarrollo del lenguaje y comunicación en los niños, ajustando las actividades pedagógicas para favorecer la expresión verbal y la comprensión.
6. Determinar el impacto de las intervenciones pedagógicas a través de la observación continua, con el fin de ajustar y mejorar las prácticas de enseñanza de acuerdo con las necesidades y respuestas de los niños.
7. Reforzar la comunicación con los padres y cuidadores mediante la retroalimentación sobre los comportamientos y logros observados en el entorno educativo, promoviendo un trabajo colaborativo en el desarrollo del niño.
8. Informar las expresiones emocionales y conductuales en diferentes contextos (juego libre, actividades grupales, momentos de transición) para comprender mejor el perfil socioemocional de cada niño y orientar su desarrollo integral.
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